Felipe era un niño muy alegre y juguetón. Le encantaba jugar al fútbol con sus amigos y soñar con ser un gran futbolista algún día.
Un día, Felipe tuvo un sueño muy especial. Soñó que estaba en el campo de fútbol, con su equipo favorito, la selección nacional. Todos sus amigos estaban allí también, y juntos se enfrentaban a otro equipo.
Felipe era el portero y hacía increíbles atajadas. También anotaba goles increíbles y ayudaba a su equipo a ganar el partido. Cuando despertó, Felipe estaba emocionado y decidió contarle a todos sus amigos sobre su sueño.
Sus amigos le preguntaron cómo había sido el sueño y Felipe les contó todo lo que había pasado. Todos quedaron impresionados y le dijeron que debía seguir practicando y trabajando duro para poder hacer realidad su sueño.
Así que Felipe decidió entrenar todos los días y aprender todo lo que podía sobre fútbol. Y aunque a veces se cansaba y se frustraba, nunca dejaba de soñar con llegar a ser un gran futbolista algún día.
Con el tiempo, Felipe se convirtió en un gran jugador y cumplió su sueño de jugar en la selección nacional. Y aunque a veces añoraba sus días de niño jugando al fútbol en la calle, estaba muy agradecido por todo lo que había logrado gracias a su gran sueño.

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